Ayuntamiento de Luyego de Somoza


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52 años de militarización

Testimonio: «Veo que aquella muerte no sirvió de nada porque hoy todo sigue igual»

Los vecinos soportan 50 días al año el fuego real, de día y de noche.

Análisis: Una hipoteca con interés militar


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52 AÑOS DE MILITARIZACIÓN DEL TELENO

Maragatos a prueba de bomba

Constantes accidentes provocados por las maniobras del Ejército desvelan la ineficacia de sus medidas de seguridad
Frente al ocultismo del Ejército, el Seprona investiga la explosión de un proyectil fuera del campo de tiro

Diario de León, Viernes, 2 de abril del 2004
Marco Romero, Sierra del teleno

El último accidente ocurrido en los pueblos que envuelve el campo de tiro del Teleno -un proyectil de 90 kilos explosionó el sábado junto a varios vecinos-ha desvelado la inseguridad a la que están sometidos en la única área militarizada de España con zonas de maniobras discontinuas y desde donde todavía hoy se lanza munición de gran capacidad que sobrevuela poblaciones y tierras de labranza.

El Ministerio de Defensa, al margen de que cumpla su propia normativa sobre campos de tiro y de aplicar un plan de gestión medioambiental, no ha utilizado durante los últimos 20 años ningún tipo de medida de seguridad que garantice la integridad de los vecinos, como lo demuestra el largo listado de sucesos, muertes, accidentes, incendios y contaminación con sustancias químicas en los que están involucrados los militares. Todos ellos han quedado registrados en la memoria y en los papeles.

«Estaba yo en el río y sentí de repente un ¡pum! Al momento cayeron varios cascotes a cinco metros de mí. Me moví y vi a gente del pueblo hablando agobiada. ¿Qué pasó?, les pregunté. Y me contestaron: 'Joder, que nos matan'. Subí echando hostias a avisar a Avelino (teniente de alcalde de Luyego). Y así quedó la cosa». El relato es de Carlos, uno de los vecinos de Luyego que fue testigo del último accidente provocado por las maniobras militares desarrolladas el pasado sábado en un paraje conocido como el Alto de la Cuesta.

No hubo consecuencias fatales, pero la metralla y los restos expulsados de un proyectil que estalló fuera del campo de tiro casi alcanzaron a varios habitantes que se encontraban tranquilamente en la calle, entre ellos un niño de tres años de Villalibre.

Dos denuncias de Luyego

La investigación de este suceso es sólo un ejemplo de la difícil convivencia entre lo militar y lo civil en esta zona. El Seprona de la Guardia Civil se ha visto en la obligación de ampliar la investigación del accidente a petición del Ayuntamiento de Luego, puesto que nadie de la institución fue interrogado como parte interesada en el proceso. La Alcaldía ha tramitado dos denuncias, una ante la Guardia Civil y otra, ante el coronel Benavente, responsable del campo de tiro.

En su escrito, el ayuntamiento subraya que «cayeron trozos del proyectil a escasos metros de las personas, que hemos de recalcar que estaban fuera del campo de tiro». La alcaldesa de Luyego, Marisa Rodríguez, exige que el Ejército asuma su responsabilidad y aclare quién fue el responsable y por qué el proyectil no impactó en la zona de caída, localizada en la falda del monte Teleno. «Esos fallos sólo se producen por un error humano o del material, no hay otra», dijo. En tal sentido, añadió que «no hay duda en ningún pueblo de que se trata de material caducado», razón que en su opinión vulnera cualquier ley y normativa que proteja la salud e integridad de las personas. «Nos sentimos impotentes ante hechos como este y reiteramos que nos parece tremendamente triste que tenga que ocurrir una desgracia o una catástrofe para que las autoridades nos den la razón, entretanto estamos indefensos», se dice en la denuncia contra el Ejército.

Existen unas normas que regulan el comportamiento de las unidades militares cuando desarrollan maniobras en contacto con la naturaleza. Según el Ministerio de Defensa, el principio básico es el de «dejar la zona más limpia que al llegar». En la práctica, las áreas de instrucción y acampadas no siempre han quedado limpias, a pesar de que la recogida de basuras está especialmente indicada cuando se trata de sustancias peligrosas, como combustibles y otras no estrictamente relacionadas con la actividad militar.

Una vida con sobresaltos

Y así lo constatan las tragedias y accidentes que se vienen sucediendo durante las últimas dos décadas: dos vecinos, uno de Luyego y un niño de Priaranza, han perecido tras tomar contacto con proyectiles sin explotar abandonados por el Ejército; evacuaciones de habitantes por culpa de incendios o accidentes; más de 6.000 hectáreas de territorio devastadas por los incendios que provocaron las maniobras militares; explosiones de granadas en las tareas de limpieza de cortafuegos; caída de misiles muy lejos de la zona de seguridad, y un sinfín de problemas más derivados de la presencia militar.

«Esto es un lío. Una vez cayó un pepinazo de esos ahí en el río, junto al puente, a 300 metros de aquí. Cuando lo sentí, me vine corriendo para mi casa y me dije, anda ya, de tumbar que me tumbe en casa», narra Avelino, un vecino de Boisán ya acostumbrado a que los proyectiles se salgan de su trayectoria y explosionen cerca de su vivienda.

Él no tiene ningún problema personal con los militares. De hecho come con ellos de vez en cuando un cordero. Pero es precisamente Boisán una de las localidades más arriesgadas en esta zona. Cuando los lanzacohetes tiran desde Campo de Muga, los proyectiles pasan por encima de los tejados de las casas para impactar después, si no hay un error de cálculo, en la zona del monte que está blindada por el Ejército para evitar el paso de civiles. Presuntamente, el desvío de un misil que no cayó en este punto provocó el mayor incendio forestal que se conoce en los pinares autóctonos del Teleno (3.300 hectáreas).

Los grupos ecologistas han sido, en cierto modo, quienes más han seguido la evolución del campo de tiro durante los últimos años. Ponen la voz de alarma sobre la falta de información del Ministerio de Defensa sobre la posibilidad de que se estén utilizando componentes químicos en los proyectiles y su influencia sobre la salud de las personas y la calidad del suelo y las aguas.

Sin plan de evacuación

La plataforma que defiende el desmantelamiento del campo de tiro del Teleno se dirigió al Gobierno para preguntar también por el posible uso de munición con uranio empobrecido. No hay respuesta, como tampoco la ha habido sobre la existencia o no de un plan de evacuación de personas y bienes para casos de crisis o emergencias.

La única información oficial que ha podido recoger este periódico en torno a este asunto procede de la entrevista que el subdirector general de Planificación y Control del Ministerio de Defensa, el contraalmirante José Ángel Sande, concedió a la revista del Ministerio de Medio Ambiente número 99. Un alto cargo de Defensa reconoce por primera vez la existencia de una amplia variedad de residuos peligrosos en las maniobras del Teleno, así como pyralenos y munición obsoleta que impacta sin control alguno en la zona de caída.

El único medio disponible del Ejército para aliviar, que no eliminar, la actividad militar en áreas civiles son los simuladores de artillería de campaña, nuevos equipamientos que aumentan la instrucción y el adiestramiento de las unidades con un mayor grado de eficacia y con menos desgaste del material. «Los propios militares te dicen de tú a tú que estos equipos son más efectivos que el fuego real», dice quien les trata.

«Es tremendamente triste que tenga que ocurrir una desgracia o una catástrofe para que las autoridades nos den la razón» MARISA RODRÍGUEZ, alcaldesa de Luyego de Somoza